Conversaciones sobre la escritura. Ursula K. Le Guin con David Naimon

Ursula K. Le Guin fue una escritora de ciencia ficción y género fantástico que falleció recientemente, en 2018. Ha dejado un legado impresionante de novelas, cuentos, ensayos y poemarios. Destacan, entre otros, Los desposeídos o La mano izquierda la oscuridad.

En Conversaciones sobre la escritura, Ursula K. Le Guin charla con David Naimon sobre narrativa, poesía y ensayo y da su visión lúcida sobre diferentes cuestiones. Es un libro que podría leerse conjuntamente con Contar es escuchar, de la misma autora.

Dice David Naimon que Ursula es una escritora de la imaginación, que es la que hace que seamos lo que somos. Su primera impresión de ella fue la de una persona con aplomo que no soporta las personas idiotas. También es una persona que, a pesar de su fama y sus premios, ha intentado seguir publicando en editoriales pequeñas e independientes y dar voz a las personas que sitúan en las periferias de la norma.

En cuanto a la narrativa y la capacidad de escribir, la autora afirma que son necesarias herramientas, y que el plagio puede ser útil para aprender (no para publicar). Por supuesto, es imprescindible leer, pero leer buenos textos.

Además, habla de la importancia del ritmo a la hora de escribir y del esqueleto y armonía de las frases. Una cuestión que también trata y contra la que lucha es la de lo que ellos llama los “capos de la gramática” y cuestiona (dentro de la gramática inglesa) que se utilice el masculino como genérico para incluir el femenino y dice: “Si lo masculino incluye lo femenino y lo femenino no incluye lo masculino, el mensaje es claro y tiene implicaciones sociales y morales de gran envergadura. Por lo que no tenemos que usar el masculino genérico como norma, tenemos alternativas, así que… ¿Por qué no usarlas?” Aquí podemos ver la importancia del lenguaje en cuanto a cómo entendemos el mundo, como reforzarnos nuestra visión de él o cómo intentarnos cambiarlo para que sea más justo. Añade además: “No podemos reestructurar la sociedad sin reestructurar el lenguaje”. Esta necesidad de cambio en el uso del lenguaje se puede ver en su obra Los desposeídos donde no existen los pronombres posesivos. Por otro lado, cree que si pudiera, reescribiría La mano izquierda de la oscuridad (1968) ya que considera insatisfactorio que tuviera que referirse en masculino a personas sin género que aparecen en la novela.

Otro tema que toca es el de la mercantilización de la escritura y las decisiones que se toman sobre un libro, que poco tienen que ver con el arte y sí con las ventas así como el planteamiento del conflicto en una novela o relato. Aprovecha asismimo para analizar la escritura de autoras como Virginia Woolf o Grace Paley y habla de su interés por el budismo y taoísmo y cómo lo aplicó a la escritura (La rueda celeste)

En cuanto a poesía se analizan diferentes poemas, la musicalidad, de nuevo el ritmo y las reivindicaciones. Por ejemplo, en su libro Late in the Day que aparentemente podría tratarse de un libro sin connotaciones políticas, ella misma se pregunta “¿cómo se puede escribir un libro sobre naturaleza sin “política”? Según David Naimon este libro podría abogar por el silencio, la calma y la idea de comunidad como un acto radical.

En esta parte también cuestiona como “los hombres suelen acaparar los focos y nosotras como que nos toca pelearnos para que los hombres vean a las mujeres”.Lo hace en relación a su traducción de la obra de la chilena Gabriela Mistral. Le sorprende la gran fama que adquirió Pablo Neruda, y que Mistral quedara siempre en un segundo plano.

Por último, en cuanto a la parte dedicada al ensayo, me gustaría destacar como Ursula K. Le Guin, aunque no está en contra de las ideas y de la intelectualidad per se, sí que se aleja de ellas si adoptan visos de moralina, superioridad o se quedan en meras opiniones.

También le da un espacio a la importancia de la imaginación y como la educación que recibimos hace que se atrofie o se trate con desdén.

Asimismo habla de la apropiación de las voces en la literatura y de qué le sugiere escribir desde el punto de otra raza o género diferente al suyo. Por otro lado, menciona las diferentes manera que existen para que las mujeres desaparezcan del canon literario (denigración, omisión, excepción y desaparición y que leyó en un libro titulado “Abuelas que desaparecen”.

En conclusión, estamos ante un libro conciso y breve pero que saca a relucir algunas de los principales pensamientos y formas de trabajar de esta gran escritora. Si queréis saber más de ella, además de leer sus libros es muy recomendable el documental “Los mundos de Ursula K. Le Guin”.

 

Pioneras del punk

Hace años, en un post ya expliqué esos comentarios machistas referidos a la literatura en la que, principalmente, los hombres, no les extraña que tengas una mesa llena de libros escritor por hombres (parece ser lo más normal) pero sí les bizquea el ojo si todos los libros los escribieron mujeres (¡qué cosa más extraña! ¿A quién se le ocurre?

Algo similar sucede si hablamos de compartir y hablar de música. Así que este libro al que dedicamos este artículo es un gran tributo a aquellas mujeres que jugaron y siguen jugando grandes papeles en el ámbito musical, concretamente en el punk.

Pioneras del punk. God seave the queens

El punk surgió a finales años 70 (dos de los países más representativos fueron Gran Bretaña y Estados Unidos) para poner fin a una época, la hippy, caracterizada por el hedonismo. Aunque en cada país puede tener características particulares o haber surgido en un contexto determinado, sí, en general, fue un movimiento revolucionario, transgresor y reivindicativo caracterizado por los lemas No future y Do it yourself. Este movimiento también estuvo asociado a una estética muy particular y sus proclamas tenían que ver, como cualquier movimiento cultural o artístico que de alguna manera no puede estar desligado del contexto político y social, con el desencanto, la precariedad, la falta de oportunidades, etc.

God Save the Queens es un libro de entrevistas realizadas por Cristina Garrigós, Nuria Triana y Paula Guerra a diversas cantantes que formaron parte de grupos de música punk del ámbito hispano-portugués y fueron pioneras: Alice Bag de The Bags; Ana da Silva de Raincoatst; Begoña Astigárraga de The Vulpes; Ondina Pires de Ezra Pound e a Locura, Pop Dell’Arte y Great Lesbian Show; Palmolive de Slits y Raincoats; Silvia Escario de Último Resorte y Tere González de Desechables.

Las cantantes que entrevistan las autoras dan su opinión sobre lo que significa el punk para ellas, de lo que supuso la aparición del punk en la escena musical del momento y también del papel que jugaron las mujeres.

Alice Bag considera el punk como algo que tiene el poder de destruir y crear a través de la creatividad para destruir el sistema patriarcal blanco y hacerlo más inclusivo. Y eso, es posiblemente, lo que hicieron muchas de estas mujeres.

Según ella, este movimiento contestatario se rebelaba contra el capitalismo, el negocio de la música y abogaba por el “háztelo tu misma”, una autogestión de las actividades que también reivindicaba Begoña Astigárraga. Se hacían o arreglaban sus propias ropas pero también consideraban que sabiendo un par de acordes de guitarra y con ganas de cantar también era posible subirse a un escenario. Para Alice Bag,

el punk “le permitía a las mujeres ser seres humanos completos que podían celebrar sus propios impulsos creativos y/o sexuales”.

Por su parte, Ana da Silva lo entendía como una música “relacionada con el alma, con explorar ideas y hablar de la sociedad”. Intenta también alejar el punk de los excesos a los que se le asociaba que bien cierto que existían no siempre es bueno caer en estereotipos. Para las personas que frecuentaban estos ambientes, el punk les permitía expresarse a su manera, hablar de política, de machismo, racismo o de ecología e intentar crear un mundo más justo y mejor.

Silvia Escario resalta como características del punk el humor y la ironía y también el atrevimiento, muchas veces relacionado con los atuendos y vestuarios con los que salían al escenario a cantar. También menciona que en el ámbito punk

no se pensaba en casarse, así de romántico era el punk, ningún papel nos atará para siempre, la relación durará lo que tenga que durar, de forma generalizada y gracias a los anticonceptivos, follábamos sólo por placer, no para concebir, traer hijos propios a este mundo para que fueran unos infelices…”

En definitiva, este libro de entrevistas, centrado en lo profesional, puede ser una forma de acercarse de primera mano a cómo vivían las mujeres su papel en el ámbito musical: que formaran parte de grupos, que hubiera grupos exclusivamente de chicas. Podemos hacernos una idea de las dificultades, desigualdades y oportunidades que se les presentaba en este mundo y cómo ellas siempre fueron mujeres que hicieron lo que desearon y que no se dejaron amedrentar.

COVID-19. Menos banalidades y más lectura crítica

Treinta días de “encarcelamiento domiciliario” a cuenta del COVID-19. Hemos visto la luna creciente, llena, menguante y nueva. Treinta días de aplausos en los balcones y terrazas, memes, videos graciosos y un sin fin de relleno y otra vez a empezar una nueva fase. Hartazgo, cabreo y, a veces, tristeza (tenemos derecho a la tristeza como reivindica Octavio Salazar) de tanto postureo. ¡Postureo, sí! Que no sé si terminará en el Instagram pero postureo al fin y al cabo. Nos estamos dejando arrasar por lo banal y lo superficial.

Creo que aparte de aquellas pequeñas cosas en el día a día que necesitemos para sentirnos bien y sobrellevar este confinamiento –que es una emergencia y no un triunfo como comenta el filósofo Josep Ramoneda-, de la mejor manera posible , es imprescindible una reflexión y crítica colectiva de lo que podemos esperar o nos espera cuando volvamos  a la supuesta normalidad en la que vivíamos.

amnesicsTenemos que ser conscientes de que a nivel social hemos dado prioridad a la seguridad frente a la libertad. Y no hemos dicho ni pío… eso se lo dejamos a los pajaritos. A la escritora Géraldine Schwarz, autora de Los amnésicos, le sorprende que se haya renunciado con tanta facilidad a un derecho básico y es, por tanto, una cuestión que le asusta (su punto de partida es que la libertad se aprende) ya que la libertad no es un derecho que se tenga ganado para el infinito de los tiempos, sino que siempre hay que estar pendiente de que no pretendan quitárnosla. La escritora además pone de relieve que las normas de confinamiento han sido aprobadas por el casi 100 % de la población sin apenas voces críticas en los medios y que se fomenta como positivo lo bien ha gestionado la situación un país con una dictadura como es China, cuando en los países democráticos se debería desear estar lejos de ese tipo de comparaciones. También se pregunta si las normas son proporcionales a la amenaza (pone en duda algunas de las llevadas a cabo en España). De hecho, las normas de confinamiento han variado según países teniendo en cuenta su forma de entender la democracia y la libertad y el peligro que supone alargar esta situación, es decir, una gestión sanitaria como esta, no está separada de unas ideas políticas.

Por su parte, la filósofa Marina Garcés considera que el control social será emarinal gran vencedor, justificado en aras de la seguridad. Si el miedo triunfa (y los policías de balcón) acabaremos en una sociedad autoritaria donde prevalecerá la exclusión y la desigualdad, y aunque no se menciona explícitamente, afectará en mayor medida a las mujeres (por ejemplo, mayor pobreza, mayor carga de trabajo de cuidados),  una opinión que también comparte el antes mencionado Josep Ramoneda que dice “La historia demuestra que se sabe cuándo empiezan las restricciones de libertades pero no cuándo acaban”.

Un control social, que considero ya están intentando (o haciendo más grande el que ya tenían) algunas grandes empresas (BBVA, Telefónica, Santander, Iberdrola, Inditex). ¿Somos tan ingenuas para pensar que realmente las donaciones que han realizado estas multinacionales de material de primera necesidad para el COVID-19 son realmente altruistas? ¿No esperarán conseguir algún tipo de beneficio político, económico y comercial que reclamarán como legítimo tan pronto como puedan aldoctrina gobierno de turno (al que demasiadas veces le interesa este tipo de acuerdos)? Desde hace tiempo vivimos en una sociedad capitalista, neoliberal y extremadamente individualista que se rige por la privatización y el corporativismo y este tipo de crisis son el trampolín para que emergan o se solidifiquen las ideas neoliberales. Naomi Klein lo explica a la perfección en La doctrina del shock y en algunas entrevistas que ha concedido recientemente. El pánico que genera cualquier crisis (guerra, terrorismo, huracán, pandemias, etc.) son un perfecto caldo de cultivo para someter a la ciudadanía e introducir en el sistema las políticas económicas (siempre de libre mercado) que más favorezcan a los de siempre, es decir, a las multinacionales y a los ricos y poderosos.

En mi opinión, en cierto modo, ahora mismo, estamos siendo domesticadas y amansadas y creo que se está sembrando el miedo dentro de nosotras. También a través del lenguaje, ese lenguaje inoportuno, inexacto, mal empleado, pero efectivo y efectista: el lenguaje bélico, de héroes, donde, siguiendo su lógica tiene que haber vencedoras y vencidas, un lenguaje sumamente agresivo en los medios de comunicación, que se contagia y que supongo se utiliza que con el fin también de intimidar. ¿Quién no tiene miedo a una guerra?  Yo bajo a tirar la basura o a hacer la compra y aunque la calle esté desierta, me siento observada, siento ansiedad y cierta congoja. Camino con prisa (más allá de que me apetece estirar las piernas), encogida, nerviosa. ¡No es normal! ¡No debería parecernos normal! Podría ser normal en el sentido de que nunca nos hemos visto en una situación similar antes y debemos acostumbcriadararnos. Ahí está también la trampa.

Me veo casi siendo un personaje de la novela de Margaret Atwood, El cuento de la criada.Y no me gusta que nuestra sociedad puede llegar a tener cierta similitud con la descrita en dicho libro, en gran parte, por supuesto, por lo que nos supondría a las mujeres; no creo que a nadie que haya leído el libro o visto la serie le agradara lo más mínimo.

Ademariamás, Simone de Beauvoir también en su momento afirmó que toda crisis siempre trae recortes o negación de derechos y libertades para las mujeres. Lo que significa, que a pesar de ser la mitad de la población del planeta, somos susceptibles de estar en peores condiciones a partir de la situación actual, condiciones que se agravan, si tenemos en cuenta la clase social, la religión, la diversidad funcional, la orientación sexual o si hablamos de mujeres “exiliadas por el neoliberalismo” (expresión utilizada por la activista y feminista boliviana María Galindo). ¡Así que cuidado!

Por estos motivos, creo importante leer, la cultura y estar bien informadas. Le damos poca importancia, pero la realidad es que históricamente siempre que se han perpetrado guerras, aparte de todos los asesinatos, torturas, violaciones de mujeres y otras barbaridades, algo que siempre se lleva a cabo es destruir el acervo cultural del país, comunidH404862ad, grupo o tribu atacada e invadida. En nombre, en muchas ocasiones, de la libertad y la democracia, se han pulverizado bibliotecas, obras de arte o museos. ¿Nos parece ahora tan imposible Fahrenheit 451 de Ray Bradbury? ¿Queremos que vuelva a suceder? A lo largo de la historia, además, he visto que las creaciones literarias, y artísticas en general, de las mujeres han sido ocultadas, invisibilizadas y ninguneadas. Está costando muchísimo esfuerzo volver a traer al lugar que se merece la Herstory así que no nos podemos perder el lujo de volver a perderla.

Creemos que las distopías son una especie de fantasía pero recurriendo a un lugar común: la realidad a veces supera la ficción. De hecho estoy empezando a escribir un relato sobre ello, no sé si con connotaciones terapéuticas o de otro tipo pero el cuerpo me pide una historia que narre qué sucedería si a raíz de este confinamiento, en un futuro, las mujeres perdieramos la liberdad, no sólo de movernos solas sino de vivir solas o con otras mujeres. Imagino (con horror) una sociedad donde las mujeres son obligadas a vivir virginiacon un hombre: marido, hijo, hermano o regresar a casa de los padres. Si no fuera posible, se las obligaría a ir a un centro para su reinserción, ¿a través del Tinder? Mientras, paralelamente, un grupo de expertas, en una sede, planean viajes en el tiempo para recuperar (otra vez) los libros escritos por mujeres y que fueron saqueados, destruidos u ocultados, concretamente en esta historia: Una habitación propia de Virginia Woolf, Libros que nunca llegaron a las mujeres de esa sociedad y cuya lectura les llevaría a reivindicar de nuevo la libertad. ¿Es una idea descabellada? Espero que sólo sea eso, mi relato distópico en tiempos del coronavirus.

El pasado 10 y 11 de abril se convocó un apagón cultural en las redes sociales. El sector está bajo mínimos y no atisban que reciban ayudas para salir de esta situación, como lo recibirán personas que trabajan en otros sectores. No hay nada más parecido a un rebaño que una sociedad a la que no se le permita el acceso a la cultura. Necesitamos además una cultura accesible para todo el mundo independientemente de sus posibilidades económicas. Si somos una ciudadanía sin cultura, harán de nosotras lo que quieran. ¡Viva la oveja negra!

Esperemos que como sociedad esto nos sirva para ser lectores y no sólo lectores, sino también críticos; para ser personas más solidarias, que fomentan la amistad y lo valioso de compartir y cooperar; apoyemos y unámonos para transformar el mundo. Ni siquiera volver al de antes, o partir, en todo caso, de lo que teníamos para cambiarlo, porque estamos viviendo en una sociedad llena de violencia, privilegios y poder para una minoría, desigualdad, exclusión, injusticia, xenofobia, machismo y no debeos permitir que esa situación se intensifique y se convierta en muchas de las distopías que leemos. No permitamos que los gobiernos ni las empresas nos manipulen y nos utilicen como sus marionetas para enriquecerse y alcanzar el poder. ¡No a una sociedad capitalista y patriarcal! Además, la revolución será feminista o no será.

índice

Lecturas distópicas:

Las hijas de Egalia de Gerd Brantenberg.

El sueño de la sultana de Rokeya Sakhawat Hossain.

Las cosas que perdimos en el fuego (relato) de Mariana Márquez.

Mujer al borde del tiempo de Marge Piercy.

La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Leguin.

Los desposeídos. Ursula K. Leguin.

El país de las mujeres de Gioconda Belli.

Binti de Nnedi Okorafor

Herland. Charlottte Perkins-Gilman.

Distópicas (libro de relatos).

Poshumanas (libro de relatos).

Parentesco de Octavia E. Butler.

Citas con libros

El último chico con el que estuve un tiempo quedando para conocernos tenía la lectura como afición común a mí. Cuando quedaba con él, me gustaba llegaleeme mas fuerter después porque sabía que le encontraría leyendo. Siempre llevaba un libro en la mochila y cuando estaba en una cafetería o en el parque, leía. A mí me encantaba entrar, por ejemplo, en una chocolatería, localizarle con la mirada y, desde lejos, observarle: su postura que solía ser con la mano derecha apoyada en la sien y con una medio sonrisa en lacara, si abría mucho el libro o era cuidadoso con las páginas, si se distraía mirando a la gente de alrededor, si hacía gestos, si miraba el móvil, etc. A veces, me quedaba unos segundos allí, retrasando el momento de encontrarme con él, dejando que mis ojos retuvieran cada detalle de la escena básicamente porque me parecía extremadamente sensual y porque sabía que esa imagen me haría más agradable, todavía más,  el día con él.

Los libros siempre me han parecido un objeto muy sexy como parte del juego de la seducción, un juego que puede y debe estar alejado de esa idea machista de un juego de poder, de acoso (en algunas situaciones), de cesiones, de manipulaciones y poses que nos han trasmitido de pequeñas, un juego al que todas sabemos cómo se juega y al que a veces jugamos por inercia. Yo abogo por una seducción sana, en condiciones de igualdad, sin juegos manipuladores, ni tonterías… y si hay un libro o varios de por medio, mejor que mejor.

Esta seducción, que para no engañarnos, la mayoría de las ocasiones termina cuando creemos tener conquistada (término horroroso, por cierto) a la otra persona o ella a nosotras. Sin embargo, creo que en una relación que continúa en el tiempo, en las parejas estables o en los matrimonios, en la convivencia, de una manera u otra, la seducción tendría que ser una parte más del cuidado y del estímulo de la relación porque ya lo dijo Betty Friedan: Ninguna mujer ha tenido un orgasmo limpiando el suelo de la cocina”.

Seducir con libros despierta no sólo nuestro cuerpo sino también nuestra mente. Flavita Banana utilizflavita leera mucho este elemento en sus viñetas gráficas y desde que las leí las tengo muy presentes en mi vida (buscadla, por favor). ¿Cómo no seguir el juego a alguien que te propone ir a leer a la cama con él? ¿O por qué no proponérselo tú a él? Yo lo hice al chico de la chocolatería. flavitaOs puedo asegurar que descoloca y si él es capaz de seguir el juego, aún no teniendo claro qué parte es real y qué parte es ficción, la conversación se convierte en algo sensual, original, en definitiva, en algo dónde lo erótico, lo placentero y lo sexual no está solo en un cuerpo. ¿Leemos en la cama juntos una novela? Quizás eso sólo nos conviene (y nos da tiempo) si construimos una relación duradera en el tiempo. Quizás mejor un libro de poemas, que son breves, por si luego cada uno decidimos seguir nuestro camino separados porque ya lo decía la activista, escritora y feminista estadounidense Gloria Steinem, autora de Mi vida en la carretera :una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta” o Kate Millet que afirmaba que  “El amor ha sido el opio de las mujeres”. Está claro.

Charles Bukowski, al que podemos tildar de machista, tenía también una afirmación, que a mí personalmente me entusiasma, adaptándola a mi sentir: “Follar la mente de una mujer es un vicio refinado para los entendidos; todos los demás se conforman con el cuerpo”. Para mí, la seducción, el sentir atracción no es sólo algo físico, de hecho, no me gusta que me cosifiquen o que me vean o me cataloguen como una herramienta para dar placer. También tengo deseo, también busco sentir placer y recibirlo, por ello, el hecho de que en este caso, un hombre, tenga interés en seducirme intelectualmente, de hacer que me derrita a nivel intelectual, o poder hacer yo lo mismo (suerte si no he dado con una ameba) me resulta de lo más erotizante, algo que yo vivo mucho mediante los libros pero que me gusta que esté en el día a día, en lo cotidiano, en el gesto o en la palabra más trivial.

El director de cine John Waters participó en una campaña de promoción de la lectura que decía algo así como: “Tenemos que hacer que los libros sean divertidos gopeguide nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros, no folles con él”. ¡Me encanta! Es algo que se hubiera tenido presente a lo largo de mi vida posiblemente tendría que haber renegado de la mayoría de mis relaciones. Salvaría a tres hombres. Y si tengo que tener en cuenta, si han leído algún libro escrito por mujeres o muestran algún interés en ello, sólo “dejaría con vida” al chico de la chocolatería, que leía con buenos ojos a Belén Gopegui (a estos no hay que dejarlos escapar). Aunque nunca es tarde para tener en cuenta la cita del director.

Leo mucho, una media de cien libros al año. La lectura forma parte de mi vida, desde que aprendí a leer. Es una forma que escogí para entender y transformar el mundo (junto con la escritura) que tiene mucha similitud, salvando mucho las distancias, claro, con Ana María Matute, que en una ocasión dijo: “Escribir para mí, no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo, de ser; no se puede hacer otra cosa. Se es escritor. Bueno o malo, ya es otra cuestión”.

Aunque no todo el mundo lo considera una afición interesante, ni algo a valorar en una personemmaa. Me han llamado desde ratona de biblioteca hasta gafapasta y me han insinuado irónicamente (o no tanto) la necesidad que tengo de comprar y tener libros en casa. Es posible que me pillaran siendo demasiado joven o inocente pero ahora les diría, adaptando una cita de la activista y oradora anarquista Emma Goldman “si no puedo leer, no es mi revolución”. Y les daría puerta. Y además, les añadiría, emulando ( también versión adaptada de la cita) a la ingeniosa escritora Dorothy Parker:

“Tengo un apartamento pequeño. Apenas tengo espacio para dejar mi bolso y todos mis libros. No me caben los amantes”.

dorothy+

Es posible que muchos de estos comentarios negativos que trasladan, desde luego, inseguridad y miedo al conocimiento, a la inteligencia, al saber y la independencia del pensamientos y a la capacidad crítica, más si es en una mujer, más si es en una mujer con la que un hombre quiero acostarse o tener una relación, tengan que ver con esas mujer peligrosasafirmaciones que se han hecho a lo largo de la historia que dicen que “Las mujeres que leen son peligrosas” (libro además de Stefan Bollman) y “Las mujeres que escriben también son peligrosas”. Creencias que llevaron en su momento a prohibir el acceso a la educación, a la cultura y a la escritura a las mujeres.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que esto sigue vigente aunque nos parezca disparatado y nada más cercano a nuestro tiempo esa cita de la ensayista francesa mujer rotaSimone de Beauvoir “No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe, de una mujer así… jamás se regresa”. Los hombres tienen miedo a las mujeres que consideran “demasiado” para ellos. Yo les digo a esos hombres; no tengáis miedo de las mujeres que leen, de las mujeres inteligentes. Dadles su espacio, caminad junto a ellas, apoyadlas, no las piséis; es maravilloso poder tener mujeres así en vuestra vida y porque…, en cualquier caso, “No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente” (Virginia Woolf)

Otras recomendaciones lectoras:

Sex Oh! Mi revolución sexual de Lyona.

Pleasure activism de adrienne maree brown.

El fruto prohibido de Liv Stromquist.

Te puedo: la fantasía del poder en la cama de Analía Iglesia y Marta Zhein.

El algoritmo del amor: un viaje a las entrañas de Tinder de Judith Duportail.

**Agradecimientos por algunas de las frases y citas a Chus y Sofía.

Algunas lecturas durante el confinamiento

Casi he olvidado lo que es escribir en el blog. Ha pasado mucho tiempo desde que comenté lecturas con todas vosotras.

Ahora, en tiempos de confinamiento, las lecturas están más que nunca con nosotras. Por mi parte, he escogido lecturas variadas, desde novela a ensayo, teatro o poesía. En estas dos semanasos cuento un poco lo que estoy leyendo.

Estoy con Desierto sonoro  de Valeria Luiselli que narra el viaje de una familia en coche por el desierto de Arizona en busca de dos proyectos. El de la protagonista que quiere documentar las desapariciones de niños y niñas en la frontero de México con Estados Unidos y el del marido, que quiere hacer lo propio con los Apaches. Se trata de un road book en el que destaa el interés porque conectemos con el libro mediante los sonidos. El sentido de la vista suele ser el más habitual para percebir el mundo y me gusta que en este libro no se centre en él.

En poesía, he leído a dos mujeres feministas que en algunas ocasiones mostraron posturas enfrentadas  y, sin embargo, siendo ambas imprescindibles: Audre Lorde y Adrianne Rich. De la primera he leído El unicornio negro y de la segunda El sueño de una lengua en común. Son dos libros imprescindibles para conocer los temas que trataban y su punto de vista.

En cuanto a teatro la obra La casa de la fuerza de Angelica Lidell es brutal, en cuanto a temática y lenguaje. Varias mujeres fuertes y subversivas narran la situación de las mujeres en la actualidad y el machismo cotidiano.

Por último, estoy leyendo La doctrina del shock de Naomi Klein. No es un libro reciente. En su momento tuvo mucho impacto mediático pero creo que puede ser una lectura interesante para estos tiempos que corren. Debemos mirar no sólo lo individual sino también lo colectivo y pensar cómo sociedad qué va a pasar después  y cómo queremos vivir. Muchos estados han aprovechado momentos de crisis de cualquier tipo para luego implantar medidas neoliberales y coartar la libertad. En este libro, la autora, nos desmigaja cómo se ha venido haciendo a lo largo de la historia.

Espero que este post sirva como engranaje para mis dedos y mente para seguir escribiendo.

¿Qué estáis leyendo vosotras?

Sexismo cotidiano

El seximo cotidiano o lo que algunas personas denominan micromachismos lo sufrimos las mujeres todos los días, incluso, aquellas que en un principio podrían negarlo. Hay situaciones, comentarios y actitudes que tenemos tan interiorizadas que las naturalizamos. Siempre que naturalizamos o normalizamos “algo” significa que no va a salir nuestra vena crítica o reflexiva porque consideramos que ese “algo” tiene que ser así.

Naturalizamos un piropo en la calle o una opinión no pedida sobre nuestro cuerpo, que nos valoren por nuestro cuerpo, que consideren menos nuestra opinión o que cobremos menos por el mismo trabajo. Y hay muchas más.

A mí, personalmente una de las cosas que más me molesta es el mansplanning de los hombres en todos los ámbitos. Una de las situaciones que recuerbicicletado con más rabia es cuando empecé a salir a montar en bici con un tío. Antes de conocerle, yo ya montaba en bici. Él no, y a raíz de conocerme se compró una. Yo le enseñé algunas cosas básicas sobre técnica: la postura en el sillín, como pedalear, etc. (tampoco es que yo sea un hacha pero sabía cosas). Después de un tiempo, cosas de la vida, un día que salimos me empezó a dar explicaciones sobre  cómo tenía que colocarme en la bicicleta. Mi cara era todo un poema. ¿No sabía él esas cosas porque yo se las había explicado? ¿Por qué tenía que explicarme algo que ya sabía, que hacía habitualmente desde hacía en tiempo en mis salidas con la bici? ¿Es esto un fenómenos paranormal? ¿Me ha confudido con otra? Desgraciadamente situaciones similares con la bici me ha pasado con más  hombres, porque evidentemente nosotras no podemos saber nada de ciertos temas (¿o de ninguno?)

Sexismo_cotidianoLaura Bates, fundadora del Everyday Sexim Project, en su libro Sexismo cotidiano hace recopilación de todas las situaciones machistas vividas por mujeres en la vida cotidiana y compartidas en Twitter. El libro recoge diversos y variados testimonios clasificados por ámbitos donde las mujeres podemos sufrir menosprecios, abusos, agresiones, etc. Lamentablemente, son en todos los ámbitos de la vida:

 

  • Mujeres en política.
  • Las adolescentes.
  • La formación de las mujeres jóvenes.
  • Mujeres en espacios públicos.
  • Mujeres en los medios de comunicación.
  • Mujeres en el lugar de trabajo.
  • Maternidad.
  • Doble discriminación.
  • Mujeres amenazadas.

Aunque es cierto que está centrado en el ámbito anglosajón, principalmente, en el Reino Unido, nos puede servir para visibilizar y ser conscientes de las situaciones machistas que vivimos las mujeres.

Para poder cambiar estas situaciones, necesitamos cuestionarnos el mundo en el que vivimos, las cosas que nos pasan y por qué nos pasan.

Recomiendo leer a Luis Bonino, un psicólogo que trabajó el tema de los micromachismos en la pareja, un ámbito, el del amor, que es uno de los más peligrosos para las mujeres.

Necesitamos reflexión y cuestionamiento en nuestras vidas diarias.

La única esperanza

Fuimos, ya hace unos meses, mi amiga V. y yo al Espacio de Igualdad Feminista de Madrid para escuchar la presentación del libro La única esperanza de Danielle Nicole Mbume.

IMG_20180928_182723Fue un acto, organizado por la Asociación Día a Día África Libertad, asociación LGTBQ+I, muy emotivo y lleno de fuerza y ganas para continuar la lucha a favor de los Derechos Humanos.

Comenzó el acto con música procedente de Guinea Bissau, unos tambores de agua que eran el preludio de historias duras, no sólo la que contó Danielle, cuya experiencia es la que se relata en el libro, sino también las de sus compañeras de mesa: Silvia Hernández, trans-activista; Carol, una joven tímida que balbucea el castellano recién llegada a España, que fue arrestada en Camerún tan sólo por su orientación sexual; y una abogada de CEAR.

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La homosexualidad en países como Camerún  supone la cárcel, muchas veces, incluso, la muerte. Además, normalmente, ni la familia ni la sociedad  la aceptan y estas personas son humilladas continuamente y carecen de vida, de la vida que les gustaría porque tienen que vivir escondidas.

El encontrar asilo en España es una tranquilidad temporal para muchas, ya que como relata la propia Carol : ¿qué sucederá después? Pasado un año muchas mujeres han tenido que casarse con hombres o tienen niños para poder tener papeles, a pesar de ser lesbianas. El retorno a su país puede ser su sentencia de muerte. Pasan quizás ese año preocupadas puesto que aparentemente una ley les protege, pero como sucede con muchas leyes, una cosa es la teoría y otra la práctica.

La situación de la trans-activista Silvia Hernández tampoco es fácil. La sociedad no la reconoce, por un lado, como mujer, como madre (tiene un hijo de siete año) y, por otro lado, tampoco como persona. La siguen considerando una persona enferma a pesar de que la Organización Mundial de la Salud recientemente ha reconocido que la transexualidad no puede ser considerada una enfermedad.

Para ella, el no reconocimiento de derechos como a otra persona está suponiendo problemas con la educación, estigmas y confusión a los hijos/as. Por ser inconstitucional, no le pueden quitar la custodia de su hijo pero con frecuencia se recurre a triquiñuelas como alegar inestabilidad emocional. Sólo puede ver a su hijo una media hora a la semana y no en vacaciones.

La abogada, Paloma Favieres (si no recuerdo mal el apellido) también explicó la legislación existente en torno a asilo por orientación sexual. La primera ley que reconoce el asilo por esta cuestión es la Ley de 1984, reforzada por la Ley de Igualdad de 2007 y la segunda Ley de Asilo de 2009. Comenta también como a nivel jurídico es más fácil trabajar en países donde está penalizada la discriminación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que donde no lo está, quien te penaliza es la sociedad.

libro-3d-Danielle-Nicole-MBoume-la-unica-esperanzaPor último, Danielle relata sus vivencias desde que tuvo que abandonar Camerún con 16 años para poder su vida como ella deseaba. Para ella, el libro es una forma de visibilizar las luchas, las injusticias y la esperanza de vivir sin miedo. Considera que es importante realizar primero una lucha o revolución personal y luego crear una cadena colectiva para pedir derechos.

Estas vivencias personales nos pueden acercar un poco más y mostrar empatía con las situaciones personales de muchas personas a las que no se les reconoce sus derechos y con las situaciones de abuso, maltrato, miedo, extorsión, violaciones, que tienen que sufrir para poder tener una vida digna.

Mujeres defensoras

Existen mujeres en el mundo, mujeres anónimas en muchos casos, que debemos visibilizar que luchan por la defensa de los derechos humanos, que arriesgan su índicevida para que, en algunas casos ellas mismas, en otros, otras personas, puedan tener los derechos que a todo ser humano le corresponde.

Según la AIETI, las mujeres defensoras suelen recibir amenazas o ser asesinadas por:

  • Difundir y comunicar.
  • Convocar manifestaciones.
  • Organizarse y actuar en comunidad.
  • Promover el fortalecimiento de los derechos humanos.
  • Brindar a apoyo a víctimas.
  • Iniciar acciones judiciales.
  • Buscar información.

Sabemos, por ejemplo, quizás lo que más nos ha llegado, la lucha por el territorio y el acceso a la propiedad de las tierras que trabajan por parte de las mujeres en Latinoamerica. Junto, a estas luchas, encontramos otras más.

En una charla a la que acudí a la Biblioteca Pública de Guadalajara sobre Mujeres Defensoras (un proyecto educativo y divulgativo de AEITI que estás recorriendo varios lugares), intervino, entre otras personas, Aleila Quintana, exiliada y refugiada en España por las continuas agresiones y amenazas de muertes que recibe en su país, Méjico.

¿Sabías que en Méjico son asesinadas al día 38 defensoras?

En este mismo país, Aleila Quintana mantiene una base de datos de personas desaparecidas. Entre 2003 y 2016 ha aumentado en un 300 % el unúmero de desapariciones, de las que un 80 % son mujeres y un 60 % menores. Y se pregunta, ¿qué estamos haciendo como personas para que este deje de suceder? ¿Qué sucede con la trata sexual, la trata para trabajos forzados, etc.?

índiceEn Colombia, Lula Gómez con su documental Mujeres al frente y el libro con el mismo nombre, también visibiliza la lucha de mujeres en este país, donde todas se encuentran amenazadas por la labor que están realizando. Se trata de siete mujeres que buscan una sociedad colombiana libre de violencia y promover cambios sin utilizar la violencia. Tanto el libro como el documental muestran las entrevistas realizadas a las siete, mujeres de diferentes lugares y procedencias, que crearon su propia manera de entender un mundo mujer y que han intentado devolver también a las mujeres el lugar que les corresponde en el mundo.

Otro libro  que también refleja el activismo y la fuere823eb14acd047ba8d7418abc77cf99dza de las mujeres es Zomo Newen que en mapudungun significa la fuerza de las mujeres. Es un libro compilado por Elisa García Mingo donde se recoge la experiencia vital de ocho mujeres mapuches, su lucha por los derechos de su comunidad y en especial por la de las mujeres mapuches en Chile.

Apoyemos y visibilizamos la iniciativa, la fuerza y la lucha de estas mujeres. Difundamos y no apoyemos proyectos que están en contra de los derechos humanos.

 

Activismo literario

Siempre he estado rodeada de libros. De pequeña, mi abuelo nos llevaba a mis hermanas y a mí a la biblioteca.  Mi madre leía asiduamente. Yo leía los libros que había en casa y los que tomaba prestados de la biblioteca. Muchas de las lecturas que recuerdo son novelas escritas por hombres, ninguna por mujeres. Al principio, no lo cuestiones, lo naturalizas, lo ves normal. ¿Por qué ocurre esto?images

Porque la cultura también es desigualdad. Porque la cultura a lo largo de la historia cuando no ha hecho desaparecer las aportaciones de las mujeres, las ha devaluado. Como dice la escritoray crítica literaria Mª Angeles Cabré:

La cultura actual sirve para legitimar el punto de vista, las preocupaciones, los intereses masculinos, que aparecen como más relevantes que los femeninos.

Cuando llega el feminismo a tu vida y te gusta leer una buena manera de aportar un granito de arena para propiciar el cambio en la cultura y reivindicar la equidad es el activismo literario.

  • Lee libros escritos por mujeres.
  • No compres libros escritos por hombres machistas (hay algunos que se les ve a la legua).
  • Recomienda libros índiceescritos por mujeres.
  • Apúntate a un club de lectura feminista.
  • Comenta y reflexiona con amigas, compañeras, familia sobre la invisibilización de las mujeres en la literatura.
  • Apoya eventos literarios donde aparezcan mujeres.
  • Investiga y conoce nuevas autoras.

Sé rebelde como lectora.

Despatriarcalización de los viajes

Si buscamos la definición de Viajar en varios diccionarios encontraremos algo parecido a trasladarse de un lugar a otro, generalmente distantes entre sí, o recorrer una ruta.

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Pero, si nos fijamos, esa definición no incluye el objetivo del mismo que, por otro lado, puede ser variado. Nos hemos preguntado alguna vez ¿con qué fin? Viajamos ¿para conocer otras culturas? ¿otras personas? ¿por diversión? ¿para aprender? ¿para abrir la mente?

Cualquiera de estos motivos, y muchos más, son los más habituales escuchar cuando alguien nos habla de sus viajes pendientes o de los ya realizados.

Sin embargo, si hacemos algo de autoreflexión y autocrítica, lo cierto, y no lo digo con intención de denostar los viajes (a mí también me gustan) es que a pesar de que se afirme que viajar te abre la mente, creo que no he conocido en la vida alguien que después de un gran viaje, de esos de los que se suele presumir, haya comentado cosas muy alejadas del típico turisteo o haya sufrido un cambio espectacular en su forma de entender la vida, de posicionarse y relacionarse con los demás.

Debemos reconocer que quizás se deba a que, en los últimos tiempos, los viajes no dejan de ser un producto de consumo más dentro del capitalismo. A nadie nos va a resultar extraño esa sensación de que todo el mundo quiere viajar, cuanto más lejos, mejor y porque hay que contarlo a las amistades y familiares. En pocas ocasiones nos paramos a pensar qué implicaciones tienen o qué significan para nosotras. Viajar se convierte en objeto de colección del que fardar delante de amistades.

Quizás muchas no somos más que meras turistas, lejos de esa idea romántica, bucólica y atractiva de las auténticas viajeras.

viaje3Siempre se ha hablado más de hombres viajeros y aventureros y son ellos los que han sido protagonistas sobre todo de este tipo de viajes para presumir. De hecho, en el pŕologo del libro Mujeres viajeras y intrépidas de Cristina Morató, Manu Legineche (prologuista) dice que a lo largo de la historia los hombres han realizado los llamados viajes ego-trip, es decir, viajes que sirven para alimentar el ego y presumir. Parece ser que las mujeres viajaban, desde hace tiempo, con otras intenciones diferentes a las de alimentar el ego. Este libro nos ayudará a descubrirlas.

También en un número de la revista Altair, dedicado a viajes y feminismo: A bordo del género: cruzando fronteras en la editorial se preguntaba, si ante esta cultura viajera masculina, heroica y competitiva, existe una forma femenina de viajar.

Como decimos, la hay pero debemos intentar que no la absorba ni el capitalismo ni el patriarcado.

“Así se invita a despatriarcalizar la cultura viajera y despojarla de estereotipos, alimentarla, nutrirla con narrativas diferentes a las que nos han vendido hasta ahora”.

A mí, me está haciendo pensar cómo replantearme viajar para evitar que sea, en la medida de lo posible, viajes atravesados por el consumismo y por la cultura masculina clásica porque es el modelo que seguimos  y porque, además, se nos han ocultado las crónicas de los viajes realizados por mujeres y no tenemos referentes femeninos apenas.

Algunos puntos a tener a cuenta son:

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  • ¿Con qué objetivo viajamos?
  • ¿Qué buscamos con ese viaje?
  • ¿A quién damos nuestro dinero? (hostales, restaurantes, ocio, cultura)
  • ¿Nos hacemos fotos con personas de lugar para presumir utilizando esa persona para nuestros fines?
  • ¿Tenemos ansia por ver cuantos más sitios, mejor pero sin realmente ser conscientes de si estamos aprendiendo algo de la cultura y de la gente del lugar más allá de estereotipos?

Quizás no sea fácil, pero puede ayudar la lectura de los viajes de otras mujeres a lo largo de la historia, que como siempre, han sido invisibilizados, a pesar de haber realizado logros y descubrimientos más impresionantes que algunos hombres. Y no solo para cuando viajamos en compañía, también si lo hacemos sola.

Un libroviaje3 para reflexionar, en líneas generales, sobre viajar, qué implicaciones tiene y qué significa, puede ser el ensayo de Patricia Almarcegui El sentido del viaje.

Además del libro mencionado de Cristina Morató y el de Patricia Almarcegui, nos pueden interesar estos libros, novelas y ensayos, que abordan los viajes desde puntos de vistas muy diferentes.

Tras la lectura de algunos de estos libros y varios artículos en Internet sacamos de primera mano los motivos de por qué las mujeres han querido viajar a lo largo de la historia, en muchas ocasiones, solas. Desde para vivir un sueño, para olvidar y sanar, aprender, seguir una obsesión, para voler a los orígenes, ganarse la vida, adquirir conocimientos, alargar la vida hasta para huir de la guerra, la represión o para la cooperación y la ayuda humanitaria. Y hace un par de siglos una viajera intrépida indicó también que para encontrar un hombre honorable.

También, si viajamos como activistas o en cooperación al desarrollo, es conveniente tener cuenta algunos aspectos que muchas veces olvidamos, embuidas en ese viajar coleccionista que nos vende la sociedad. Nos abrirán los ojos estos dos recursos: el blog de Elisa Coll, Revolution on the road, sobre viajar sola, activismo y feminismo y la guía A social media Guide for volunteers and travelers que da claves para no convertirnos en la típica salvadora blanca de la población de los lugares que visitamos cuando se viaja de cooperante.

viaje4Acabemos con lo que Pere Ortin denomina Homo turisticus occidentalensis (subespecie del Homo sapiens sapiens). Dice así, en un fragmento del Epílogo de la revista Altair mencionada con anterioridad:

“El Homo turisticus occidentalensis viaja sin el menor interés por conocer algo de lo que sucede en ese lugar al que llaman “destino”. Además, cree disponer de un salvoconducto en forma de guía que le evita mancharse en los conflictos que definen la contemporaneidad y olvida, por ejemplo, que en el lugar visitado no puede haber ni habrá placer, ni ocio, ni tampoco seguridad si no hay, primero antes que nada, menos desigualdad”.

Repensemos nuestros viajes y que sean feministas.